¿Cómo se encontró el cartapacio?

Publico extractos de la carta que me llegó hace dos años. En esta carta, se dan pistas del hallazgo de un documento perdido, que acreditaría la presencia de Leonardo en Málaga, hacia 1503.

De próxima aparición...

Querido T. B.

Junto a esta carta, verás un paquete. Puedes abrirlo sin miedo. Te daré una explicación.

Bien, voy al grano. Hacia 1987, derribamos nuestra vieja casa familiar, en la calle P. Tú la recordarás bien, allí de chicos hemos jugado al escondite. Qué tiempos. Está cerca del centro, junto a la Iglesia de Santiago. Íbamos a construir un edificio de apartamentos. Nada más empezar, la pala excavadora tropezó con unos bloques de piedra. Había un horno abovedado, restos de empedrado y trozos de muro. Sin duda, pertenecían a un complejo más amplio de viviendas, probablemente un barrio de la ciudad musulmana. Sobre la boca del horno había una gran piedra plana, que bloqueaba la exploración. Ordené destruirla.  

Aparecieron unas resmas grisáceas. Parecía cartón. Golpeé con fuerza el polvo y la ceniza acumulada. Me puse el traje perdido. Se trataba de una especie de carpeta de cuero, que contenía legajos de papel.

Regresé a mediodía con mi coche. Cargué el cartapacio de cuero, con su contenido, que pesaba mucho. Había un montón de gruesos y amplios folios. Algunos eran dibujos manchados y muy descoloridos. Entre ellos, se veían pequeñas hojas escritas con tinta rojiza, enrevesadas palabras que no podía descifrar. En aquel momento, me tentaba el valor económico. Un manuscrito antiguo, medieval o renacentista, podría alcanzar un buen precio. Me dejé llevar. En mi casa había una caja fuerte, empotrada entre dos armarios del vestidor. Allí guardé la carpeta.

Mi esposo C. ha fallecido, he tenido que regresar, revisar múltiples documentos... La burocracia de la herencia... 

Por extraño que te resulte, los legajos seguían en la caja fuerte donde los había dejado, hacía ya casi medio siglo. Lo increíble, para mí, es que nadie los había tocado. Cubiertos por ceniza y polvo de cemento, deteriorados por la humedad. 

No sé si tendrá algún valor. Yo no soy más que una arquitecta. ¿Tú que dices? Las hojas están que se deshacen, mejor no tocarlas. Apenas he podido ojear el texto. Encárgate, por si hay algo que merezca la pena. Puedes quedarte con los grabados, verás que algunos son vistosos.

Un fuerte abrazo, Alba P. C. Málaga, 2018.

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